- On parle toujours du chagrin de ceux qui restent mais as-tu déjà songé à celui de ceux que partent ?
Le chagrin de ceux par qui le malheur arrive… Ceux qui restent, on les plaint, on les console, mais ceux qui partent ?
Le courage de ceux qui se regardent dans la glace un matin et articulent distinctement ces quelques mots pour eux seuls : « Ai-je le droit à l’erreur ? » juste ces quelques mots… Le courage de regarder sa vie en face, de n’y voir rien d’ajusté, rien d’harmonieux. Le courage de tout casser, de tout saccager par… par égoïsme ? Par pur égoïsme ? Mais non, pourtant… Alors qu’est-ce ? Instinct de survie ? Lucidité ? Peur de la mort ?
Le courage de s’affronter. Au moins une fois dans sa vie. De s’affronter, soi. Soi-même. Soi seul. Enfin. - Je suis dur dans le travail, mais là, c’est parce que je joue un rôle, tu comprends ? Je suis obligé d’être dur. Obligé de leur faire croire que je suis une terreur. Tu imagines s’ils perçaient mon secret ? S’ils apprenaient que je suis timide ? Que je suis obligé de travailler trois fois plus que les autres pour arriver au même résultat ? Que j’ai un mauvaise mémoire ? Que je suis lent à la comprenette ? Tu te rends compte ? Mais s’ils savaient tout cela, ils me boufferaient tout cru !
- Les gens de mauvaise foi son très forts pour trouver des prétextes
- C’est la vie. C’est la vie de presque tout le monde. On biaise, on s’arrange, on a notre petite lâcheté dans les pattes comme un animal familier. On la caresse, on la dresse, on s’y attache. C’est la vie. Il y a des courageux et puis ceux que s’accommodent. C’est tellement moins fatigant de s’accommoder…
domingo, 1 de noviembre de 2009
Je l'aimais - Anna Gavalda
domingo, 18 de octubre de 2009
La soledad de los números primos - Paolo Giordano
- Y Alice sonrió pensando que quizá aquella sería la primera media verdad de los esposos, la primera de las pequeñas grietas que se crean entre dos personas, por las que tarde o temprano la vida introduce su ganzúa y hace palanca
- Pero tampoco se decidía a marcharse, porque a estas alturas dependía de aquel mundo, se había atado a él con la obstinación con que uno se ata a las cosas que lo perjudican
Saber Perder - David Trueba
- El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Ese es el deseo de desear
- Estudiad, porque el arte es lo que distingue a los hombres de las bestias
- Perder amigos es un proceso lento, donde dos íntimos caminan en direcciones separadas hasta distanciarse de manera irremediable
- Sabe que el único placer del que puede disfrutar es el que provoca esa punzada de dolor, esa especie de desolado conformismo. Está triste, pero al menos la tristeza es suya, la ha fabricado ella con sus expectativas, no se la ha provocado nadie, no es víctima de nadie. Ses siente bien en ese sufrir, no le molesta
- Los viejos tendemos a ver el mundo precipitarse hacia el abismo, sin darnos cuenta de que somos nosotros los que nos vamos al abismo, el mundo sigue, mal, pero sigue.
- ¿No era Maurice Chevalier el que decía eso de que la vejez es horrible, pero la única alternativa conocida es peor?
- La noche es muy traidora, tengo un amigo que decía nunca me he acostado con una mujer horrible, pero me he despertado al lado de cientos
- En mi opinión la armonía es muy previsible, pero ya sabes que el gusto es una forma de memoria, así que sólo aprecia lo que conoce. Tendría que oírlo más.
- Dios es la solución a una ecuación que no tiene solución
- La dependencia es el mayor enemigo del amor
- No le gustaba sorprenderse jamás por nada, le parecía un rasgo de estupidez, de imprevisión. Era importante adelantarse a las decisiones de los demás para que no te asaltaran de improviso
domingo, 4 de octubre de 2009
L'étranger - Albert Camus
- J´avais une nature telle que mes besoins physiques dérangeaient souvent mes sentiments
- Ce qui m'intéresse en ce moment, c'est d'échapper à la mécanique, de savoir si l'inévitable peut avoir un issue
- Je comprenais très bien que les gens m'oublient après ma mort. Ils n'avaient plus rien à faire avec moi. Je ne pouvais même pas dire que cela était dur à penser
- Albert Camus s'explique dans une dernière interview, en janvier 1955 :
« J'ai résumé L'Étranger, il y a longtemps, par une phrase dont je reconnais qu'elle est très paradoxale : “Dans notre société tout homme qui ne pleure pas à l'enterrement de sa mère risque d'être condamné à mort.” Je voulais dire seulement que le héros du livre est condamné parce qu'il ne joue pas le jeu. En ce sens, il est étranger à la société où il vit, où il erre, en marge, dans les faubourgs de la vie privée, solitaire, sensuelle. Et c'est pourquoi des lecteurs ont été tentés de le considérer comme une épave. On aura cependant une idée plus exacte du personnage, plus conforme en tout cas aux intentions de son auteur,si l'on se demande en quoi Meursault ne joue pas le jeu. La réponse est simple : il refuse de mentir. »
Así habló Zaratustra - Friedrich Nietzsche
- Dios ha muerto, su piedad por el hombre lo ha matado
- El hombre es una cuerda tendida entre el animal y el superhombre, una cuerda tendida sobre un abismo. Un peligroso cruzar al otro lado, un peligroso quedarse a medio camino, un peligroso mirar atrás, un peligroso echarse a temblar y un peligroso detenerse. La grandeza del hombre radica en que es un puente y no una meta; lo que hay en él digno de ser amado es que es un tránsito y un ocaso. Yo amo a quienes no saben vivir como sea hundiéndose en su ocaso, pues ellos son los que cruzan del otro lado
- ¿Que eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Que eres un tirano? Entonces no puedes tener amigos.
- El hombre de verdad quiere siempre dos cosas: peligro y juego. Por eso busca a la mujer, que es el más peligroso de los juguetes.
- Y quien aspira a la gloria ha de desprenderse a tiempo de los honores y ejercer el difícil arte de marcharse a tiempo
- El querer os hará libres: esa es la verdadera doctrina sobre la voluntad y la libertad que os enseña Zaratustra
- ¿pretendéis que se os pague por vuestra virtud? ¿queréis el cielo a cambio de la tierra, y la eternidad a cambio de vuestro presente? ¿y ahora os enfadáis conmigo porque os aseguro que no hay nadie que pague ni que contabilice?
- Quien quiera ser un creador en el ámbito del bien y del mal antes tiene que ser un destructor y quebrantador de valores, y de esta forma, para realizar el mayor bien hay que cometer el mayor mal: en eso consiste la bondad creadora
- ¿acaso no sabes que el más indispensable es el que manda grandes cosas? Es imperdonable que, teniendo poder, no quieras dominar
- El amor es el riesgo que corre el que está solo: el amor a cualquier cosa que esté viva. ¡Qué ridícula es mi necesidad y la modestia de mi amor!
- Quien alaba se imagina que devuelve, pero en realidad está queriendo que le den más
- Es el hombre la carga más pesada para él mismo. Y ello porque lleva sobre sus hombros demasiadas cargas ajenas. Al igual que le pasa principalmente al hombre fuerte y paciente, en el que mora la veneración ¡cuántas pesadas palabras ajenas, cuántos pesados valores ajenos carga sobre sí!
- Yo honro las lenguas y los estómagos rebeldes y selectivos que han aprendido a decir "yo", "sí", y "no", porque tragárselo todo y digerir cualquier cosa es propio de cerdos
- Que de ahora en adelante vuestro honor no venga determinado por el lugar de donde procedéis, sino por aquel a donde os dirigís
- hasta la peor de las cosas tiene dos lados buenos.
- ¡El placer es más profundo aún que es el sufrimiento! El dolor dice: ¡pasa! Mas todo placer quiere eternidad, ¡quiere profunda, profunda eternidad!
Prólogo-Enrique López Castellón
- Alegría y dolor, fuerza y debilidad son hechos que están ahí, que pertenecen a un mundo que escapa a cualquier posible justificación y valoración. No se trata, entonces, de justificar el derecho del fuerte a oprimir o a dominar al débil (nadie tiene derecho a tratar a los demás con mas dureza de cómo se trata a si mismo), sino de negar que el fuerte sea culpable de la miseria de quienes se muestran impotentes a afrontar la vida con la dureza que ello exige. La debilidad de los mediocres no puede empañar el derecho del fuerte a ser feliz en medio del dolor, pues no puede concebirse una vida en la que el gozo no vaya acompañado de sufrimiento. La cuestión está en no multiplicar el sufrimiento más allá de lo necesario. Ésta es la razón de que Nietzche prevenga a los fuertes contra el efecto debilitador de la compasión.
- Para E. Fink, según Nietzsche, cuanto más poderosa sea una vida influyente y creadora, tanto más introducirá la desigualdad entre los hombres ya que con su nuevo sistema de valores luchará por establecer una jerarquía en las noblezas del alma. Por el contrario, cuanto más débil e impotente sea una vida, tanto más insistirá en la igualdad de todos, tanto más intentará rebajar a los únicos. La voluntad de igualdad no es más que la impotente voluntad de poder de los desafortunados.
- La esencia del mensaje es que Dios ha muerto para que los individuos se autotrasciendan, para que acepten jugar el juego sin reglas de azar con voluntad de suerte. La muerte de la divinidad única pone al descubierto el carácter de trágica aventura y de juego de la existencia humana
- Aceptar la vida como juego es asumir los resultados que marcan los dados en todas y cada una de las tiradas, dar por válidos los tantos obtenidos, sean cuales sean, por el inocente placer que se extrae de la acción de jugar. Por ello, quien cree de corazón en la doctrina del eterno retorno aprende a reír como nunca se ha reído; se ve sumido en la más jubilosa y desbordante de todas las embriagueces.
martes, 18 de agosto de 2009
2666 - Roberto Bolaño
- Benno von Archimboldi
- El paso de los meses y de los años, que suele ser callado y cruel, le trajo algunas desgracias que hicieron variar sus opiniones
- La expresión "lograr un fin", aplicada a algo personal, le parecía una trampa llena de mezquindad. A "lograr un fin" anteponía la palabra "vivir" y en raras ocasiones la palabra "felicidad". Si la voluntas se relaciona con una exigencia social, como creía William James, y por lo tanto es más fácil ir a la guerra que dejar de fumar, de Liz Norton se podía decir que era una mujer a la que le resultaba más fácil dejar de fumar que ir a la guerra
- ...una mujer que a pesar de los años conservaba intacta su determinación, una mujer que no se aferraba a los bordes del abismo, sino que caía al abismo con curiosidad y elegancia. Una mujer que caía al abismo sentada.
- > El exilio debe de ser algo terrible - dijo Norton, comprensiva. > En realidad-dijo Amalfitano- ahora lo veo como un movimiento natural, algo que, a su manera, contribuye a abolir el destino o lo que comúnmente se considera destino. > Peor el exilio -dijo Pelletier- está lleno de inconvenientes, de saltos y rupturas que más o menos se repiten y que dificultan cualquier cosa importante que uno se proponga hacer. > Ahí precisamente radica -dijo Amalfitano- la abolición del destino. Y perdonen otra vez
- ¿De qué trata el experimento?, dijo Rosa. ¿Qué experimento?,dijo Amalfitano. El del libro colgado, dijo Rosa. No es ningúnexperimento, en el sentido literal de la palabra, dijo Amalfitano.¿Por qué está allí?, dijo Rosa. Se me ocurrió de repente,dijo Amalfitano, la idea es de Duchamp, dejar un libro de geometríacolgado a la intemperie para ver si aprende cuatro cosasde la vida real. Lo vas a destrozar, dijo Rosa. Yo no, dijo Amalfitano,la naturaleza. Oye, tú cada día estás más loco, dijo Rosa.Amalfitano sonrió. Nunca te había visto hacerle una cosa así aun libro, dijo Rosa. No es mío, dijo Amalfitano. Da lo mismo,dijo Rosa, ahora es tuyo. Es curioso, dijo Amalfitano, así deberíaser pero lo cierto es que no lo siento como un libro que mepertenezca, además tengo la impresión, casi la certeza, de queno le estoy haciendo ningún daño. Pues haz de cuenta que esmío y descuélgalo, dijo Rosa, los vecinos van a creer que estásloco. ¿Los vecinos, los que ponen trozos de vidrio encima de lastapias? Ésos ni siquiera saben que existimos, dijo Amalfitano, yestán infinitamente más locos que yo. No, ésos no, dijo Rosa,los otros, los que pueden ver perfectamente bien lo que pasa ennuestro patio. ¿Alguno te ha molestado?, dijo Amalfitano. No,dijo Rosa. Entonces no hay problema, dijo Amalfitano, no tepreocupes por tonterías, en esta ciudad están pasando cosasmucho más terribles que colgar un libro de un cordel. Unacosa no quita la otra, dijo Rosa, no somos bárbaros. Deja el libroen paz, haz de cuenta que no existe, olvídate de él, dijoAmalfitano, a ti nunca te ha interesado la geometría.
Por las mañanas, antes de marcharse a la universidad, Amalfitanosalía por la puerta de atrás a beberse los últimos tragos desu café mirando el libro. No había ninguna duda: el papel en elque había sido impreso era bueno y la encuadernación resistíainconmovible los embates de la naturaleza. Los viejos amigos deRafael Dieste habían escogido buenos materiales para brindarleesa especie de homenaje y de despedida un tanto anticipada, eladiós de unos viejos varones ilustrados (o con la pátina de lailustración) a otro viejo varón ilustrado. Amalfitano pensó quela naturaleza del noroeste de México, en aquel lugar preciso desu jardín quebrantado, era más bien exigua. Una mañana,mientras esperaba el autobús que lo llevaría a la universidad, sehizo el firme propósito de plantar césped o pasto, y también decomprar un arbolito ya un poco crecido en alguna tienda dedicadaa tal menester, y de plantar flores a los lados. Otra mañana pensó que cualquier trabajo que se tomara encaminado a hacermás grato el jardín resultaría a la postre inútil, puesto que nopensaba quedarse mucho tiempo en Santa Teresa. Hay que volverya mismo, se decía, ¿pero adónde? Y luego se decía: ¿qué meimpulsó a venir aquí? ¿Por qué traje a mi hija a esta ciudad maldita?¿Porque era uno de los pocos agujeros del mundo que mefaltaba por conocer? ¿Porque lo que deseo, en el fondo, es morirme?Y después miraba el libro de Dieste, el Testamento geométrico, que colgaba impávido del cordel, sujeto por dos pinzas, yle daban ganas de descolgarlo y limpiar el polvo ocre que se lehabía ido adhiriendo aquí y allá, pero no se atrevía - ¿Pero qué es la fiesta permanente? Tal vez lo que diferencia a algunos del resto de nosotros, que vivimos en la tristeza cotidiana. Ganas de vivir, ganas de hacerle la lucha, como decía su padre, ¿pero hacerle la lucha a qué, a lo inevitable? ¿Luchar contra quién? ¿Y para conseguir qué? ¿Más tiempo, una certeza, el vislumbre de algo esencial? Como si hubiera algo esencial en este pinche país, pensó, como si lo hubiera en este pinche planeta mamador de su propia verga.
- ¿Y sabe lo que es tener clase? Ser, en última instancia, soberano. No deberle nada a nadie. No tener que dar explicaciones de nada a nadie.
- era un tipo de un optimismo fuera de cualquier comprensión
- El oficial de las SS dijo que la muerte era una necesidad: nadie en su sano juicio, dijo, admitiría un mundo lleno de tortugas o lleno de jirafas. La muerte, concluyó, era la reguladora. El joven erudito Popescu dijo que la muerte, según la sabiduría oriental, sólo era un tránsito. Lo que no estaba claro, dijo, o la menos a él no le quedaba claro, era hacia qué lugar, hacia qué realidad conducía ese tránsito. La pregunta-dijo- es adónde. La respuesta - se respondió a si mismo- es hacia donde mis méritos me lleven.
- Un escritor de verdad tenía que saber escuchar y saber actuar en el momento justo. Tenía que ser razonablemente oportunista y razonablemente culto. La cultura excesiva despierta recelos y rencores. El oportunismo excesivo despierta sospechas.
domingo, 2 de agosto de 2009
Millenium 1 y 2 - Stieg Larrson
Los hombres que no amaban a las mujeres
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Lisbeth Salander - Mikael Blomkvist
No hay inocentes; sólo distintos grados de responsabilidad
La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
Lisbeth Salander - Mikael Blomkvist
No hay inocentes; sólo distintos grados de responsabilidad
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