domingo, 8 de noviembre de 2015

La vida de las mujeres – Alice Munro

No es que estuvieran en contra del talento. Pero lo que había que hacer, al parecer, era mantenerlo más o menos en secreto. La ambición era lo que las alarmaba, porque ser ambicioso era cortejar el fracaso y exponerte al ridículo. Lo peor que podía pasarte en esta vida, según entendí, era ser el hazmerreír. (…) escoger no hacer algo demostraba, a la larga, más sabiduría y amor propio que hacerlo.

El sexo me parecía rendición, no de la mujer al hombre, sino de la persona al cuerpo, un acto de fe pura, la libertad en la humildad.


Habíamos visto el uno en el otro lo que no podíamos soportar, y no teníamos ni idea de que la gente lo ve y continúa, y odia, pelea y trata de matarse de varias maneras, y luego se quiere un poco más.

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