- Comienzo a enjaezar a la bestia de mi cerebro: la montura del razonamiento, los estribos de la lógica
- ¿Has leído mi diario? - Lo leo desde que empezaste con esa manía. Te desconozco mejor que a mí misma
- Leo la Caída de mi amigo Camus "desde luego que el amor verdadero es excepcional. Sobrevendrá más o menos dos o tres veces por siglo..."
- Lo hubiera pasado muy bien con una muchacha como Débora, construiría con ella una frase perfecta, donde las escasas virtudes detienen el torrente de defectos y el amor parece flotar sobre tanta miseria
- Al fin alcanzo el espejo: observo la más horrible figura humana. Todo mi cuerpo tiene una capa superpuesta, comienzo a desprenderme la piel que ha sufrido siglos de esclavización, la lucha contra los tiranos, el olor mohoso de la más profunda gruta. Me arranco el cuero cabelludo. Mi otra piel, la que siempre ha permanecido en mi interior salvaguardada de la inmundicia, es incolora y mis ojos verdes parecen dos esmeraldas en la nieve. Me desembarazo de la capa de pelo y musgo de la lengua, una costra pútrida sobre mis auténticos dientes de leche, la máscara cae como una casa derruida. Despedazo la epidermis de mi tórax, sexo, piernas. Quedo como un montículo de nieve y a mis pies un charco de carne purulenta y mugre. Me muevo ágilmente como un potro salvaje con las crines mojadas por la lluvia. Me encamino al gran río. El frío penetra en mis huesos como cirios. Toco el agua y en agua me convierto.
- Marta acaba de llegar a mi habitación, despachamos los recados en los oídos.
- Estoy soñando literalmente: - Bien, abre el cofre - en tono grave el gordo aduanero. - Viejos recuerdos, no más - el nómada hablaba como un cántaro al romperse-, una clepsidra deshidratada, argollas de similor, aretes con trozos de piel de mujer, collares de espejos trenzados...y esto. - ¿Y esto qué es? - las cejas del aduanero se arquearon. - Mi alma - susurró el viejo druida. -¡Por mis tripas que estás loco!, ¡tu espíritu cabe dentro de esta cajita de cristal? - Mi alma es blanca como mi largo cabello, arrugada y plegable como la piel de mi rostro, realmente habita ese diamante hueco - cabizbajo el cansado viajero. -Bien, tu cuerpo y el resto del cofre pueden pasar, pero está prohibido el contrabando de almas- impasible el aduanero devolvió el contenido de la almohadilla de vidrio al río de la vida. El anciano pasó jadeando las puertas de la Eternidad
- Todo lo que podías anhelar es la fuente de la sabiduría, de la aventura, de la paz... Eso que llamamos amor, el intento de trascender alarmados al derrumbamiento definitivo, lastrado de azar y pobreza; ansias de felicidad y hedor a losa, sin poder salir desde fuera, porque urge entrar, sólo entrar.
- Cosas así te han hecho y deshecho, amor, muralla discontinua con el rumbo en guerra y su molesto agravio: la soledad.
- Los poetas que más me gustan son aquellos a los que aún no he leído
- Esta noche deseo ser absolutamente sensible, abandonarme en la estela de huellas que bajan al mar y formar orilla. Temblando dibujo mi alma de vaho en el cristal y ella misma se borra cuando escampa. Esa lejana luz que ahogo con un solo dedo es toda mi potencia ajena a mí, cansado corazón de péndulo al pie de la escalera. Quiero ser sauce bajo lo poderosamente negro, o final de río para seguir siendo agua, palpitación inextinguible. La fiebre me hace brillar como vírgula encendida, todas mis venas conducen al bosque, al enorme placer de ser lluvia. Cada noche que pasa sé menos; cada noche que doblo por sus cuatro puntas, espero que acaben todas para saber nada... y empezar a llenarme.
- Definición del amor: abertura del corazón, hecha a golpes de corazón
- Las cosas que dan placer / seguro vienen por el río / y en la cascada se lanzan / como ramos de flores / en una procesión, / y yo qué sé, afanarse / en recogerlas como un avaro / tiende su capa ante / las monedas de oro, / es imagino, un error. / Mejor tomarlas como la lluvia / que moja sin querer, / al igual que el viento se lleva / las hojas de otoño, / alegremente.
- Los mayores dan buenos consejos porque ya no pueden dar malos ejemplos
domingo, 18 de julio de 2010
El don de Vorace - Félix Francisco Casanova
El huerto de los cerezos - Anton Chéjov
- Trofímov - ¿Qué motivo tenemos de ser orgullosos? ¿Qué sentido tiene que el hombre sea orgulloso cuando es un ser que no está bien construido fisiológicamente y además, en la inmensa mayoría de los casos, es grosero, ignorante y profundamente infeliz? Hay que poner coto a esta admiración de sí mismo. Lo único preciso es trabajar
- Trofímov - Y además ¿qué quiere decir eso: morir? Puede ser que el hombre tenga cien sentidos y que sólo los cinco que conocemos perezcan con la muerte, mientras que los noventa y cinco restantes siguen viviendo.
- Lyubóv Andréyevna - ¿Y qué verdad es ésa? Usted puede ver dónde está la verdad y dónde no está, pero yo he perdido el sentido de la vista y no veo nada. Usted resuelve audazmente todos sus problemas, pero ¿no es acaso, querido, porque es usted joven y no ha tenido tiempo para sufrir a resultas de ninguno de sus problemas? Usted mira resueltamente hacia delante, pero ¿no es quizá porque no ve ni espera nada horrible, porque la vida sigue aún oculta de sus ojos?
- Lyubóv Andréyevna - Debiera usted ser un hombre, a su edad debiera comprender a quienes sienten el amor. Y usted mismo debiera sentirlo, enamorarse.... ¡Sí sí! Y usted no es "puro", sino que se jacta de pureza, un tipo ridículo, un engendro...
Las tres hermanas - Anton Chéjov
- Vershínin - Al cabo de doscientos o trescientos años la vida en este mundo nuestro será inconcebiblemente hermosa, maravillosa. El hombre necesita una vida así, y si de momento no la tiene, debe imaginársela, esperarla, soñar con ella, prepararse para ella; debe ver y saber más de lo que vieron y supieron su padre y su abuelo.
- Másha - ¡Un vaso de vino para mí! ¡Ay, qué agradable es la vida! ¿Pero adónde ha ido a parar la nuestra?
- Irína - ¿A donde? ¿A donde ha ido a parar todo? ¿Dónde está? ¡Ay, Dios mío Dios mío! He olvidado todo, lo he olvidado. Tengo la cabeza hecha un lío. Ni siquiera recuerdo cómo se dice "ventana" o "techo" en italiano. Todo se me olvida, cada día se me olvida algo, y la vida pasa, y nunca volverá, nunca jamás. Y nunca iremos a Moscú... Veo bien que no iremos nunca... ¡Ay qué infeliz soy! ¡No puedo trabajar, no voy a trabajar! Ya tengo bastante (...) Tengo ya veintitrés años, llevo mucho tiempo trabajando, y se me está secando el cerebro. Sé que he adelgazado, que estoy vieja y fea, y nada me satisface. Y pasa el tiempo y me parece que me voy alejando de la vida buena y genuina, que me voy alejando cada vez más y voy cayendo en una especie de abismo. Estoy desesperada y lo que no comprendo es por qué sigo viva todavía, por qué no me he matado ya...
- Másha - Cuando una persona tiene que tomar la felicidad a ratos, en pequeñas dosis, como a mí me pasa, empieza a embastecerse poco a poco, a enfurecerse...
- Ólga - Con el tiempo reinarán en el mundo la paz y la felicidad, y los que vivan entonces recordarán con benevolencia a los que vivimos ahora y nos bendecirán. ¡Oh, mis queridas hermanas, nuestra vida no ha acabado todavía! ¡Seguiremos viviendo! La banda toca con tanta alegría, con tanto gozo... y parece que si esperamos un poquito más sabremos por qué vivimos, por qué sufrimos... ¡Ay si lo supiéramos, si lo supiéramos...!
martes, 13 de julio de 2010
Tío Ványa – Anton Chéjov
- Voinítski- ¡Era un hombre de personalidad subyugante que no subyugaba a nadie! Personalidad subyugante… ¡No podría usted soltar un chiste más pernicioso! Tengo ahora 47 años. Hasta el año pasado traté deliberadamente de ponerme una venda en los ojos -lo mismo que usted hace con ayuda de esa literatura barata- para no ver la vida real. Y creía que lo que hacía estaba bien. Pero ahora, ¡si usted supiera! No pego ojo en toda la noche del disgusto y el encono que siento por haber malgastado tan tontamente el tiempo, cuando hubiera podido tener todo lo que ahora no puedo tener por ser viejo.
- Día y noche... me sofoca la idea de que he malgastado mi vida sin remedio. No tengo un pasado- todo él lo he derrochado tontamente en fruslerías-y el presente me aterra por lo absurdo...
- Yeléna- Usted, Iván Petróvich, que es hombre culto e inteligente, debiera comprender, creo yo, que el mundo está siendo destruido, no por el incendio y el pillaje, sino por el odio, por la inquina y por todas estas querellas mezquinas… Lo que debiera usted hacer, en vez de rezongar, es poner a la gente en paz….
- Ástrov- Una mujer puede llegar a ser amiga de un hombre en tres etapas: primero como conocida, luego como amante y sólo después de eso como amiga.
- Yeléna- No debes mirar así a la gente. No te cuadra bien. Es preciso creer a todos; de lo contrario es imposible vivirYeléna- ¿Y sabes qué significa el talento? Valentía, libertad de pensamiento, anchura de miras…
La Gaviota – Anton Chéjov
- Sórin- ¿Saben ustedes? Voy a darle a Kóstya un asunto para una novela. Debiera llevar el título de El hombre que quiso. L’homme qui a voulu. Hace tiempo, en mi juventud, quise ser literato… y no lo fui. Quise ser buen orador… y hablaba detestablemente
- Dorn- El miedo a la muerte es un miedo animal… y es preciso suprimirlo. Sólo los que creen en la vida eterna tienen miedo consciente a la muerte, porque temen que serán castigados por sus pecados.
- Treplyóv- ¡Qué fácil es ser filósofo por escrito, doctor, y qué difícil es serlo en la vida real!
Ivánov – Anton Chéjov
- Ivanov- Usted, mi querido amigo, terminó su carrera solo el año pasado y es joven y vigoroso, en tanto que yo tengo treinta y cinco años. Tengo pues, derecho a darle consejos. No se casi ni con una judía, ni con una neurótica, ni con una marisabidilla. Escoja a alguien común y corriente, sin distinción ni brillo, que no haga ruido innecesario. Y, hablando en términos generales, construya su vida según una pauta convencional. Cuanto más gris y monótono sea el trasfondo, mejor. No trate de luchar contra la multitud sin ayuda de nadie; no arremeta contra molinos de viento, no dé cabezadas contra la pared…
- Sásha- Hay muchas cosas que los hombres no comprenden. A cualquier muchacha le atrae más un hombre fracasado que uno que ha tenido éxito, porque lo que busca es un amor activo… ¿entiendes? Amor activo. Los hombres están absortos en su trabajo, y por eso mismo, el amor ocupa para ellos un segundo o tercer plano. (…) Pero para nosotras el amor es la vida. Yo te quiero, lo que significa que sueño con cómo curarte de tu melancolía, con cómo iría contigo al fin del mundo… (…) Cuanto mayor es el esfuerzo, tanto mayor es el amor, o sea, se siente con más fuerza, ¿entiendes?
domingo, 4 de julio de 2010
Tokio Blues / Norwegian Wood - Haruki Murakami
- Me lleva tiempo evocar su rostro. Y conforme vayan pasando los años, más tiempo me llevará. Es triste, pero cierto. Al principio era capaz de recordarla en cinco segundos, luego éstos se convirtieron en diez, en treinta segundos, en un minuto. El tiempo fue alargándose paulatinamente, igual que las sombras en el crepúsculo. Puede que pronto su rostro desaparezca absorbido por las tinieblas de la noche. Sí, es cierto. Mi memoria se está distanciando del lugar donde se hallaba Naoko. De la misma forma que se está distanciando del lugar donde estaba mi yo de entonces. Sólo el paisaje, aquella imagen del prado en octubre, vuelve una y otra vez a mi mente como la escena simbólica de una película
- A decir verdad, en aquella época a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo. Además, estaba enamorado, y aquel amor me había conducido a una situación extremadamente complicada. No, no estaba en disposición de admirar el paisaje que me rodeaba
- Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito
- La muerte no existe en contraposición a la vida, sino como parte de ella
- Pensé: "Ahora estoy haciendo el amor contigo. Estoy dentro de ti. Pero, en realidad, no tiene ninguna importancia. Tanto da. No deja de ser un coito. Al poner en contacto nuestros cuerpos imperfectos, no hacemos más que contarnos lo que no podríamos contarnos de otro modo. Y así adquirimos conciencia de nuestras respectivas imperfecciones".
- Leía muchísimo más que yo, pero tenía por principio no adentrarse en una obra hasta que hubieran transcurrido treinta años de la muerte del autor. «Sólo me fío de estos libros», decía. - No es que no crea en la literatura contemporánea, pero no quiero perder un tiempo precioso leyendo libros que no hayan sido bautizados por el paso del tiempo. ¿Sabes?, la vida es corta.
- Interrogué a Nagasawa tras acostarme con tres o cuatro chicas. ¿No se sentía vacío tras haber hecho aquello setenta veces? - Que te sientas vacío demuestra que eres un tío decente. Esto es algo positivo -dijo-. No ganas nada acostándote con desconocidas. Sólo consigues cansarte y odiarte a ti mismo. A mí también me pasa. -¿Y porqué no dejas de hacerlo? -Me cuesta explicarlo. Se parece a lo que Dostoievski escribió sobre el juego. Es decir, Cuando a tu alrededor todo son oportunidades, es muy difícil pasar de largo sin aprovecharlas, ¿entiendes? - Más o menos -afirmé. A nadie le gusta la soledad. Pero no me interesa hacer amigos a cualquier precio. No estoy dispuesto a desilusionarme - aclaré. -No es sólo culpa mía. Me refiero a que yo sea tan poco afectuosa. Y lo reconozco. Pero si ellos..., si mi padre y mi madre..., si ellos me hubiesen querido un poco más, yo, por mi parte, ahora sentiría de otra forma. Y estaría mucho, pero que mucho más triste. -¿Crees que no te quisieron demasiado? Ella volvió la cabeza y me miró fijamente. Hizo un gesto afirmativo.-Yo diría que entre un «no lo suficiente» y un «nada de nada». Siempre estuve hambrienta. Aunque sólo hubiera sido una vez, hubiera querido recibir amor a raudales. Hasta hartarme. Hasta poder decir: «Ya basta. Estoy llena. No puedo más». Me hubiera conformado con una vez. Pero ellos jamás me dieron cariño. Si me acercaba con ganas de mimos, mis padres me apartaban de un empujón. «Esto cuesta dinero», decían. Únicamente sabían quejarse. Siempre igual. Así que pensé lo siguiente: «Conoceré a alguien que me quiera con toda su alma los trescientos sesenta y cinco días del año». Estaba en quinto o sexto curso de primaria cuando lo decidí. -¡Qué fuerte! -exclamé admirado-. ¿Y lo has conseguido? -No es tan fácil como creía -reconoció Midori. Reflexionó un momento contemplando el humo.- Quizá sea por haber esperado tanto tiempo, pero ahora busco la perfección. Por eso es tan difícil. -¿Un amor perfecto? -¡No, hombre! No pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me lo ofreces. «Toma, Midori. Tu pastel de fresa», me dices. Y te suelto: «¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo!». Y lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero. -No creo que eso sea el amor -le dije con semblante atónito. -Sí tiene que ver. Pero tú no lo sabes -replicó Midori-. Para las chicas, a veces esto tiene una gran importancia.
- Me explicó que no estamos aquí para corregir nuestras deformaciones, sino para acostumbrarnos a ellas. Afirmó que uno de nuestros problemas es la incapacidad para reconocerlas y aceptarlas.
- [sobre Eurípides] La característica de su obra radica en que hay diferentes cosas que se van complicando las unas con las otras hasta que cualquier movimiento se hace imposible. Salen muchos personajes, cada uno con sus propias circunstancias, razones y quejas, todos persiguiendo, a su modo, la justicia y la felicidad. Por ello, todos acaban encontrándose en un callejón sin salida. Lógico, ¿no le parece? Es imposible que prevalezca la idea de justicia, que todos alcancen la felicidad. Y se produce el inevitable caos. ¿Entonces qué cree usted que sucede? En realidad, algo muy simple. Al final aparece un dios. Y controla el tráfico. Tú vas para allá, tú te quedas aquí. Tú te juntas con aquél, tú te quedas aquí un rato quieto. Todo se resuelve. A esto se le llama deus ex machina. En las obras de Eurípides suele aparecer casi siempre un deus ex machina, y sobre este punto la crítica está dividida ¡Sería tan cómodo que existiera un deus ex machina en el mundo real! ¿No le parece? Cuando alguien pensara: “¿Y ahora qué hago? ¡Estoy atrapado!”, un dios bajaría deslizándose desde lo alto y lo resolvería todo. Nada podría ser más fácil. En fin, esto es Historia del Teatro II. Éstas son las cosas que estudiamos en la universidad.
- ¿Cuántas decenas, no, centenares de domingos como éste me quedan por vivir?”, me pregunté. “Domingos tranquilos, apacibles y solitarios”, dije en voz alta. Los domingos no me doy cuerda.
- Watanabe y yo no parecemos en que ninguno de los dos buscamos que los demás nos comprendan. En esto somos diferentes del resto de la gente. La gente se desvive buscando la compresión de quienes les rodean. Pero yo no, y Wanatabe, tampoco. No nos importa que los demás no nos entiendan. Pensamos que 'uno' es 'uno', y los 'demás' son los 'demás'
- Cuando murió Kizuki aprendí una cosa. Quizá me resigné a hacerla mía: “La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida”. Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es solo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me lo enseñó. Me dije: “El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso”. Pensé en ello, noche tras noche, en mi soledad, oyendo el ruido de las olas y el rugido del viento. Vacié muchas botellas de whisky, mordisqueé pan, bebí agua de la petaca en mi larga marcha hacia el oeste, con la mochila dando bandazos a mi espalda y el pelo lleno de arena…, día tras día de aquel principio de otoño.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)